02 noviembre 2009

Absurdos sin importancia.

Bajas por la antigua calle empinada, corriendo y llorando.
Te dije: "No vayas allí" "Ese chico no es de fiar."
Y no me hiciste caso.

Ahora te sientes incómoda, te han quitado lo que más querías.
En el fondo sabías que te podía pasar, suponías que sería mucho mejor.
Y apareces ante mi, hundida y derrotada.

Yo te abrazo porque aún te quiero.
"Deberías haberme escuchado." Te digo mientras sollozas.
Y es verdad.

No deberías...

...haberte cortado el pelo.

30 octubre 2009

Podría estar haciendo miles de cosas mejores que esta.

Podría estar haciendo miles de cosas mejores que esta.

Seguro.

Saco un cigarro, lo enciendo y miro más allá de la gente sin saber muy bien a qué o a quién.

Ante lo absurdo de la situación echo a andar en dirección a casa.

Tengo miedo de que pase algo interesante.

26 octubre 2009

Anoche...

...tuve un arranque de sinceridad injustificado.

Estaba soñando con mujeres de barro que se convertían en polvo al tocarme.

Por primera vez me sentí libre para decir a los cuatro vientos las putas cosas que me joden la vida.

Sin estilismos innecesarios, sin maquillaje, fumando hasta matar mi garganta.

Lo peor de todo fue, que esta mañana, tuve que levantarme tras escuchar el despertador.

10 septiembre 2009

Canciones tristes y lentas, incitan a tardes de lluvia, invitan a vivir de modo intenso, esas cosas cotidianas que pasan desapercibidas.

Con el síndrome de la página en blanco, comienzo a comprender, que para vomitar, a veces, no basta con meterse los dedos hasta la campanilla.

Dibujando corazones en papeles para reciclar, entiendo mejor el encanto de esas fotos en blanco y negro desde las que me sonríes.

Con la inercia de la vida, sé que tras cada paso quedan huellas que el tiempo borrará, dejando a su paso, esencias de otoños a modo de recuerdo.

12 mayo 2009

Siesta.

Estoy rodeado de montañas, un día cualquiera en alguna parte entre el principio y el fin del mundo. La gente que me rodea, poco a poco, comienza a desvanecerse, mientras me fundo con este banco de madera en el que estoy tirado. Un banco de madera que hace años que no tiene quien se siente.

El banco y yo nos convertimos en uno solo, parece que duermo, pero en realidad estoy dentro del tablón de madera. Comienzo a sentir una suave brisa que me refresca y me hace sentir más vivo de lo que he estado nunca. Parece que vuelo, pero no voy a ninguna parte.

La brisa trae aromas de recuerdos y momentos perdidos en el olvido. De repente me veo a mi mismo sentado en ese banco, un poco más joven, con esa primera chica que me enseñó de que color son los sueños. Me estremezco al recordar aquellas sensaciones perdidas pero tantas veces rememoradas.

Me traslado en el tiempo hasta un futuro aún no disfrutado. En ese mismo banco me veo con unaversión en miniatura de mi mismo. Posiblemente sea mi hijo. Jugamos y hablamos de su futuro, de lo que mi vida podría haber sido y de lo que ha terminado siendo.

Pasa una primavera, un verano, el otoño y finalmente el invierno. No envejezco pero disfruto de todas las vidas que puedo tener y no tengo. Finas gotas golpean mi cara como una llovizna insistente y descarada. Abro los ojos poco a poco. No estoy dentro de un banco, estoy tumbado sobre él. No está lloviendo pero unos muchachos me tiran agua a cierta distancia. Despertándome de la siesta y rompiendo mis sueños.


FIN.